Masivas manifestaciones en Turquía que desafían a Erdogan y por las que ya han detenido a más de 1.000 personas

Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul, es una de las más de 100 personas, entre políticos, periodistas y empresarios, detenidas la semana pasada en el marco de una investigación judicial.

Imamoglu fue detenido y acusado formalmente de corrupción, según él por motivos políticos, algo que Erdogan niega.

Desde que se iniciaron las protestas, más de 1.100 personas han sido detenidas en manifestaciones pacíficas, aunque este domingo se registraron los peores disturbios de la última década en el país.

En ciudades como Estambul se produjeron enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, que portaban banderas turcas y que fueron violentamente reprimidos con gases lacrimógenos, pelotas de goma y cañones de agua.

Según el ministro turco del Interior, Ali Yerlikaya, en los últimos días los ciudadanos que han salido a las calles han «abusado» del derecho a manifestarse, y acusó a los manifestantes de «intentar alterar el orden público, incitar a actos callejeros y atacar a nuestra policía», algo que «no se tolerará en absoluto».

Erdogan condenó las manifestaciones y aseguró que el secular Partido Republicano del Pueblo (CHP, por sus siglas en turco), la formación de Imamoglu, trata de «polarizar al pueblo».

Pero la oposición acusa al presidente turco de «intentar dar un golpe de Estado» con la detención de sus rivales políticos.

Las protestas se iniciaron el pasado miércoles, cuando Ekrem Imamoglu fue detenido en una redada policial en la que arrestaron a un centenar de personas, entre ellos periodistas, empresarios y otros políticos.

La fiscalía lo acusó de corrupción y de ayudar a un grupo terrorista, calificándolo de «sospechoso de liderar una organización criminal».

Miles de personas salieron entonces a la calle, a los campus universitarios y a las estaciones de metro, coreando eslóganes contra el gobierno en una muestra de cólera pública como no se había visto en años.

«¡Erdogan, dictador!» y «¡Imamoglu, no estás solo!», gritaron los manifestantes frente al ayuntamiento de Estambul, cuya alcaldía ocupaba desde 2019 el líder opositor detenido.

Según el Ministerio del Interior, Imamoglu ha sido suspendido de su cargo de alcalde.

El gobierno prohibió las manifestaciones en Estambul, la mayor ciudad del país, limitó el tráfico y el transporte público y restringió drásticamente el acceso a redes sociales como X, TikTok, YouTube e Instagram, según pudo comprobar Netblocks, un organismo de vigilancia de Internet con sede en Reino Unido.

Pese a las restricciones y la prohibición, las protestas han seguido celebrándose cada noche desde el arresto de Imamoglu, convirtiéndose en las más grandes que ha visto el país desde las de Gezi en 2013, que comenzaron en Estambul por la demolición de un parque local.

En total, se celebraron manifestaciones en al menos 55 de las 81 provincias turcas, es decir, en más de dos tercios del país, según un recuento de AFP, con protestas también en Ankara, la capital del país y sede del gobierno.

Frente al ayuntamiento estambulí, la esposa del líder arrestado, Dilek Kaya Imamoglu, se dirigió a la multitud el domingo, y les dijo a los manifestantes que la «injusticia» a la que se había enfrentado su marido había «tocado la fibra sensible de todas las conciencias».

«Todos encontraron algo de sí mismos y de las injusticias a las que se enfrentan en lo que le hicieron a Ekrem», aseguró.

«Tenemos derecho a votar», dijo una joven manifestante, que prefirió no dar su nombre, a la BBC en Estambul. «Tenemos derecho a elegir a quien queramos que nos gobierne. Pero él (el presidente Erdogan) nos está quitando ese derecho», criticó la joven.

A diferencia de protestas anteriores, las manifestaciones de los últimos días han congregado a un gran número de jóvenes.

«Queremos democracia», declaró uno de ellos a la BBC. «Queremos que el pueblo elija a los gobernantes. Y queremos el derecho de elegir a quien queramos sin que nos encarcelen».

La detención de Imamoglu se formalizó este domingo, cuando su partido tenía previsto votar en las primarias para elegir a un candidato para las elecciones presidenciales, previstas para 2028 si el gobierno no decide adelantarlas.

Imamoglu era el único candidato de la lista de la primarias, pero la votación se convirtió en una muestra simbólica de apoyo, con largas colas en los centros de votación.

Según el CHP, casi 15 millones de personas votaron por él este domingo. De ellos, solo 1,6 millones eran votos de miembros del partido, mientras que el resto fueron depositados en unas urnas simbólicas por personas que quisieron mostrar su solidaridad con el político arrestado.

La BBC no pudo verificar esas cifras de forma independiente.

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